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lunes, 2 de mayo de 2011

Julio Fausto Aguilera (*): En el desierto (1)

Tu agua,
Ligeia,
no tiene propietarios
ni señores.


Si dueño tiene 
el agua,


es, solo, el que se ahoga de sed 
en el desierto.

___________
(*)  http://www.deguate.com/artman/publish/personajes_poetas/julio-fausto-aguilera.shtml
(1) Del libro 'Mi buena amiga muerte y otros poemas', octubre de 1965.

(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)



miércoles, 6 de abril de 2011

Iswe Letu: Descubridores


descubridores de razones para ponerse en marcha:
la pobreza, la miseria, la desigualdad, la explotación
de l@s un@s por l@s otr@s, los conflictos de rapiña...

y descubridores de soluciones comienzan la partida
hacia la claridad de la aurora que anuncia la mañana
allí donde la maravilla ágil hace flecha de luz y fuego
con cualquier madera para chasco de la partida lírica

hay buenos auspicios para tiempos de desorientación:
hasta las arenas del desierto y la vegetación de la selva
tiembla a sus pasos y sueña en las amigdalas del cocotero

pero mi consejo es que nos libremos de las embriagueces
y la idea que me ha venido no es puro brillo de oropel
celebra las audiencias sin vergüenza en medio de la luz
a pesar de cohetes, obuses, bombas, y sangre derramada

jueves, 27 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Anémonas y Violetas (*)

III


Toda anémona que entretiene por si la tristeza del desierto,

excita la imaginación de los caminantes, causa su delicia,

quizás haya sido antes, en otro tiempo, sangre de un rey.

_

Toda violeta que despide su fragancia por los jardines,

arrebatando la sensibilidad de los cansados camelleros,

habrá sido, quizás, en rostro de mujer, señal de belleza.


-

(*) Versión de una rubayata de Omar Khayyam

jueves, 20 de mayo de 2010

Omar Khayyam: La Internacional y el Vino (*)

.
En la cima, en la cumbre, del mediodía el sol irradia la fulguración de sus rayos.

El creador de las jornadas echa vino dorado en la copa cincelada de las estrellas.

¡Bebe, compañero, bebe, con el corazón atravesado de júbilo, zumo de la uva,

que exaltará sin duda tu palabra en los primores de la elocuencia! ¡Embriágate!

Bebe el zumo fermentado por el heraldo de la aurora en la bodega de los tiempos.

Entonando himnos de amor y placer, él lo derramó todo en el corazón de los días.

Y tu tararea el canto alegre y combativo de la Internacional Obrera y Campesina.

__________
(*) El título es nuestro y la versión también

miércoles, 5 de mayo de 2010

Omar Khayyam: Sombra y Caminante (*) (1)

En el verde prado, la sombra de este árbol semeja una isla.
Caminante: no prosigas todavía.


Entre la ruta que llevas y esta sombra que gira con lentitud, 
hay quizá una invencible sima.

(*) Título nuestro
(1) Versión Libérrima

martes, 4 de mayo de 2010

José Melchor Gomis: Himno de Riego (*)

.

Música atribuida a José Melchor Gomis, nacido en Onteniente (Valencia) el 6 de enero de 1791. Parece que letra y música se escribieron en la marcha hacia Algeciras que emprendió Riego con 1.500 hombres cuando se sublevó (1820) contra el absolutismo de Fernando VII. Acompañó a las tropas revolucionarias que lucharon en Málaga contra las tropas de la reacción que mandaba O'Donell. Todos los progresistas, en sus tentativas liberales durante el siglo XIX, tuvieron en su boca estas estrofas. Es el Himno de la República Española, símbolo de libertad e independencia.

///

 Serenos y alegres,
valientes y osados,
cantemos, soldados,
el himno a la lid.
De nuestros acentos
el orbe se admire
y en nosotros miren
los hijos del Cid.

Soldados la patria
nos llama a la lid,
¡Juremos por ella
vencer o morir!.

El mundo vio nunca
más noble osadía
Ni vio nunca un día
más grande el valor
que aquel que inflamados
nos vimos del fuego
excitar a Riego
de Patria el amor

Soldados la patria
nos llama a la lid,
¡Juremos por ella
vencer o morir!.

La trompa guerrera
sus ecos da al viento,
horror al sediento,
ya ruge el cañón.
A Marte, sañudo,
la audacia provoca
y el ingenio invoca
de nuestra nación.

Soldados la patria
nos llama a la lid,
¡Juremos por ella
vencer o morir!

(Canción, con su propia ortografía, y texto aclaratorios tomados del libro 'Cantos de combate y vida'; página 71; ediciones JOVEN GUARDIA, // ya desaparecida //; JCE (M-L); C/ Arenal nº 1, 4º 1-28013, Madrid; el año de edición no lo vemos; aunque en lápiz aparece 'Irun 1986'; ignoramos si esa será una fecha correcta, pero podría ser aproximada; el lugar, como ya se lee, es Madrid)

Hay otras letras de este himno que se hicieron muy populares e incluso algunas de ellas hoy aun lo son:

Si los curas y frailes supieran
la paliza que les van a dar,
subirían al coro cantando:
"Libertad, libertad, libertad!"

Si los Reyes de España supieran
lo poco que van a durar,
a la calle saldrían gritando:
"¡Libertad, libertad, libertad!"

Un hombre estaba cagando
y no tenía papel
pasó el Rey Alfonso XIII
y se limpió el culo con él.

Dicen que José Torrijos
murió por cobarde y traidor
Mas murió con la espada en la mano
defendiendo la Constitución.

El Rey no tiene corona
que la tiene de cartón
que la Corona de España
no la tiene ningún ladrón.



jueves, 29 de abril de 2010

Juan Ramón Corpas: Nada que suplante a las sombras / Deus ez itzala egotz lezakeenik

 .
Nadie escoge la vida, la vida nos escoge
(Ez da bizitzea aukeratu duenik, bizitzak aukeratu gaitu baizik)
con su larga codicia de amante sorprendida
(bere gutizia luze maitale ustegabekoarenarekin,)
y nos busca en el sueño más blanco o más oculto.
(eta gure ametsik zuri edo gordeenekoetaraino datorkigu bila.)
Nadie recoge el latido con que ha sido engendrado
(Ez da ernarazi gaituen taupada aukeratu duenik)
pero el latido emerge de la sangre buscándonos
(odoletik azaleratu zitzaigun baina taupada gure bila.)
Y siempre nos encuentra y siempre nos alcanza.
(Eta beti aurkitzen gaitu eta beti atzematen ere.)
Por eso nuestra herida primera es la más fuerte
(Geure zauri lehenangoa horregatik dugu bere erstura okilean)
en su opaco rigor. Ella es, sólo, el tributo
(irmoena. Errepublikoari argia eskatzen dien)
umbilical que exige la luz de estas repúblicas.
(zilbor-zerga besterik ez da bera.)
(La historia es un menudo patrimonio, venimos
(Etxepare tatar bat dugu historia, -agian,)
para poblarla -acaso, simplemente por eso-.
(horrexegatik- gatoz populatzera.)
Esa es nuestra arteria, ese nuestro tesoro).
(Hori da gure zaingorria, hori gure altxorra).
Y, sin embargo, hay veces que la vida se estampa
(Badira, halere, uneak bizitza historia beraren)
contra la misma historia y, sin contar con nadie,
(kontra zaplatzen dutena eta, kontatu gabe inorekin,)
hay alguien que concita la muerte con su brazo.
(eta bada norbait heriotza bere besoarekin zitaratzen duena.)
Nadie escoge la muerte, entonces; nadie elige
(Ez da heriotza aukeratzen duenik, ez du isileratzerik ere)
el silencio. No hay nada que suplante a la sombra.
(hautatzen inork. ez da itzala egotz lezakeenik.)
Ni siquiera la leve consistencia de un verso.
(Ezta kopla baten kontsistenzia labankorrak ere.) 
-
(Del poemario "Antología Poética Vasca" (1) -Frankismoaren biktimei eta askatasunaren aldeko borrokariei omenaldia-", páginas 276, 277; Ediciones Vanguardia Obrera, S.A. //ya desaparecida//; calle Libertad, 7 tercero-derecha, Madrid 1987; traducción al euskera: Jon Arzallus Eguiguren (2); ISBN: 84-96293-38-3; D.L.: M-11182-1987; imprime: Gráficas Maluar, Sdad. Coop. Ltda)
(1) Antología dentro del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo y a los Luchadores por la Libertad'
(2) Que este poema sirva además para recordar la labor de Jon Arzallus Eguiguren quien tantos poemas tradujo y que no ha sido nombrado como se merece.

lunes, 29 de marzo de 2010

Edgar Lee Masters: HANNAH ARMSTRONG

Yo le escribí una carta pidiéndole por los tiempos de antes
la licencia de mi chico enfermo en el ejército;
pero tal vez no la pudo leer.
Entonces fui al pueblo donde hice a James Garber,
que escribía lindo, escribirle una carta;
pero tal vez se perdió en el correo.
Entonces fui yo misma hasta Washington.
Estuve más de una hora buscando la Casa Blanca.
Y cuando la hallé me echaron de allí,
disimulando sus sonrisas. Entonces pensé:
"¡Ah, bueno, ya no es el mismo que vivía en mi casa de huéspedes,
y él y mi marido trabajaban juntos
y todos le decíamos Abe, allá en Menard.”
Como un último intento me volví a un guarda y le dije:
“Dígale por favor que es la vieja tía Hannah Armstrong
de Illinois, que viene a verlo por su chico que está enfermo
en el ejército.”
Y bueno, ¡al punto me hicieron entrar!
Y cuando él me vio se echó a reír,
y dejó sus asuntos de presidente,
y escribió de su puño y letra la licencia de Doug,
hablando en el entretanto de los días de antes,
y contando historias.

///

Autor: Edgar Lee Masters
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

__________

Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año IV. Número 10, enero de 1984.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)

martes, 9 de marzo de 2010

Adrian Meza Soza (*): "CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA" (1)

A Martin Luther King


Ha muerto un suelo.
Lo partieron en dos
en la puerta de un hotel.
Ha muerto un sueño
negro.
Ahora,
hay que erizar las manos
porque en Nueva York
existe una estatua
empuñando un garrote
que nos parecía antorcha.
¡Efectos ópticos de la Ciencia
ficción en el siglo XX!
Anda la rabia despertando
en Harlem,
y tocando a las puertas
de las casas.
Afuera todas las maldiciones.
Ha muerto un sueño
negro.


La Habana, Cuba, Agosto 1983
_________
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año VI. Número 16, abril de 1986.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)
____________________________________________________________________

(*) Poeta nicaragüense

(1) Agradecemos al Nóbel el préstamo del título

jueves, 25 de febrero de 2010

Cintio Vitier: Te busqué en la escritura (*)

Cintio Vitier: El rostro

Te busqué en la escritura de los hombres que / te amaron. No quería ver la letra, sino oir la voz / que a veces pasa por ella milagrosamente; oir con / sus oídos, mirar desde sus ojos. Quería ser ellos, / asumirlos, para verte.

Allí estabas, sin duda; pero siempre sucesivo como / las palabras de un poema; inalcanzable como el / centro de una melodía; disperso, como los pétalos / de una flor que el viento ha roto.

Mientras más avanzaba por el suave y ardiente frenesí / del bosquezuelo, más te me alejabas. ¿Eras aquel / brillo de una hoja o un ala? ¿Era aquel largo / rumor, aquel silbido? ¿Aquel silencio, aquellas piedras / de pronto tan pálidas?

Eras todo aquello, sin duda; pero ¿cómo componerte, / rasgo a rasgo, con brillos, rumores, pausas? Detrás / estabas, respirando y brillando entero: astro que ellos habían visto de frente, o entrevisto en la / bruma, o buscando como yo te buscaba, y entonces / lo que dejaban en mis manos era también la noche / del anhelo, el temblor de la esperanza.

Te busqué en los paisajes que están vírgenes de toda / letra, que ningín hombre ha descendido sobre ellos / para amortajarlos, que están en la palma de la mano / de Dios como reliquias:

en la mirada nupcial de las estribaciones de la Sierra / y en el casto idilio pensante del Hanabanilla, / y aquella tarde, desde el mirador del San Blas, como / en la primera vaporosa mañana del mundo,

y aquella noche, bajo la recia y dulce estrellada del / Escambray, en la Cabeza de Cristo yacente mirando / al Padre cara a cara: la cuenca del ojo de roca, la / nariz y los labios de roca, el pelo y las barbas de / árboles enormes e inocentes.

Y sin duda estabas allí, pero un velo nos separaba, / sutil e intraspasable. Y yo sentía en el alentar de / la naturaleza, siempre lejana, tu llamado silencioso / y apremiante, pero no podía responderle, porque / estabas y no estabas allí, o bien tu estar difuso / era un señalarme hacia otro sitio que yo no sabía / encontrar; y me iba exaltado y melencólico, el rayo / de gracia caído entre las manos, la gloria, suave, / retumbando por el pecho, disolviémdose.

Y te buscaba, siempre, también, en mí mismo. ¿Acaso / no eras de mi linaje y de mi sangre? ¿No eras, en / cierto modo, yo mismo? ¿No me bastaba entrar / en la memoria para para reconstruirte sabor a sabor, / secreto a secreto, como el huérfano que palpa en la / tiniebla los rasgos de su madre?

Pero ¿es posible de veras reconstruir el alba? Y sobre / todo, ¿no era yo mismo el mayor obstáculo? ¿Aquella / conciencia que tenía de una pérdida, de una / caída, de un imposible, no era lo que me impediría / siempre alcanzar tu realidad?

Te he buscado sin tregua, toda mi vida te he buscado, / y cada vez te enmascarabas más y dejabas / que pusieran en tu sitio un mascarón grotesco, / imagen del deshonor y del vacío.

Y te volvías un enigma de locura, un jeroglífico / banal, y ya no sabíamos quienes éramos, dónde / estábamos, cuál era el sabor de los alimentos del / cuerpo y del espíritu.

¡Pero hoy, al fin, te he visto, rostro de mi patria! / Y ha sido tan sencillo como abrir los ojos!

Sé que pronto la visión va a cesar, que ya se está / desvaneciendo, que la costumbre amenaza invadirlo / todo otra vez con sus vasta oleadas. Por eso me / apresuro a decir:

El rostro vivo, mortal y eterno de mi patria está en / el rostro de estos hombres humildes que han venido / a libertarnos.

Yo los miro como quien bebe y come lo único que / puede saciarlo. Yo los miro para llenar mi alma / de verdad. Porque ellos son la verdad.

Porque en estos campesinos, y no en nigún libro ni / poema ni paisaje ni conciencia ni memoria, se verifica / la sustancia de la patria como en el día de su / resurrección.

6 de enero de 1959

(*) Título nuestro
__________
Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Año V. Número 15 diciembre de 1985.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)

jueves, 28 de enero de 2010

René Depestre: Mitos esfumados

homenaje, recuerdo y reconocimiento al martirizado pueblo haitiano que nos legó su rebeldía contra los esclavizadores y triunfó encabezado por sus jefes esclavos como él; homenaje, recuerdo y reconocimiento en uno de sus hijos, el poeta René Depestre)


///

A Henri Bangou

***

Mis viajes de alegre nómada antillano

me condujeron hasta mi abismo natal:

amo su espacio y su tiempo marinos en duelo,

su vida hecha añicos sobre mi desierto.

Lejos de mi infancia maravillada en Jacmel

mis rebeldías de loa de la poesía

son en mis viejos días estrellas muertas.

La ternura de la leche ha dejado de subir

a los pechitos de las hadas de mi generación.

En un muelle expuesto a los tsunamis de la tarde

mi odisea cabe en un pañuelo remendado

que agita todo un país que se esfuma.

Aquí está, presa de su autodestrucción,

vive a temperatura de su suicidio,

en mi corazón todo su azul sin norte

en torno a mis ensueños de poeta en pedazos.

¡Ay, perdiz mía, siempre en rumbo fijo hacia

un ultrasufrimiento demente del sufrir!

¡Ay, dulce loa de la paz y las armonías,

concede a mi poema su última gira

en esta hora del naufragar donde el ocaso haitiano

enciende su quinqué en mi frente desolada.

///

(tomado de la red)

lunes, 14 de diciembre de 2009

Saint-John Perse: Una disputa de relámpagos (*)

IV

Todopoderosos en nuestros grandes mandatos militares, con nuestras muchachas perfumadas que se vestían de un hálito, esos tejidos,



establecimos en la altura nuestras trampas contra la felicidad.



¡Abundancia y bienestar, felicidad! Por largo tiempo nuestros vasos donde el hielo podía cantar como Memnón...



Y extraviado en el águnlo de las terrazas una disputa de relámpagos, grandes bandejas de oro en las manos de las sirvientas segaban el hastío de las arenas en los confines del mundo.



Luego hubo un año de brisas al Oeste y, ...

-

Saint-John Perse en 'Anábasis', parte IV; Editorial Lumen; Barcelona, 1988; traductor: Enrique Moreno Castillo.

_____

(*) El título se lo hemos añadido nosotros

jueves, 26 de noviembre de 2009

José Mª Amigo Zamorano: Inicio gozoso de 'Anábasis'



Como un hombre nuevo. Así se hallaba aquel que se encontró con el Extranjero. Y vio en su comportamiento, en su talante e ideas a un hermano y no a un enemigo.
Luego conversa con el forastero que le transmite noticias de otros mundos. Diose cuenta de que aquellos mundos solo se diferenciaban del suyo en los disfraces: vestimentas, costumbres, climas, vegetaciones, idiomas... Lo esencial, por el contrario, era el ser. Y, por ahora, la alegría del ser, la alegría del encuentro. De improviso el reencuentro. Y, enseguida, los agasajos, los convites, las cortesías... La hospitalidad que todo lo enriquece.
Luego, quizás, tal vez, acaso, en el curso de la vida, vendrán roces, desencuentros, puntos de vista dispares... Pero nada que no pudiera salvarse con buena voluntad. En conversación abierta. Junto a un vaso de vino. Vino de uva, o de palma, o de arroz, o de... En eso radicaba la vana diferencia.
Ahora lo que procedía era vestirse con humildad para acompañar al Extranjero en el recorrido que daría por todos los puntos cardinales del entorno. Era pertinente esa humildad en todo el trayecto y en todo el tiempo para que nunca se considerara como extraño en tierra ajena. Nunca un forastero es foráneo en la Tierra. En ningún lugar de ella. Todo lo contrario, es como un hermano al que se esperaba desde hacía tiempo. Y que, junto a su sabiduría, en su zurrón lleva encerradas diversas maneras de amar, de querer. Y las derrama, generosamente, a manos llenas, en cada rincón del mundo donde se asienta.
Mientras acompañaba al Extranjero, henchido de gozo, colmado de desprendimiento, el nativo se veía un hombre nuevo.
-
El poeta comienza su 'Anábasis':
-
-"Estableciéndome con honor sobre tres grandes estaciones, tengo buenos auspicios para la tierra donde fundé mi ley.
Las armas por la mañana son hermosas, y el mar. La tierra sin almendras, entregada a nuestros caballos,
nos otorga ese cielo incorruptible. Y no se nombra al sol, mas su poder se halla entre nosotros,
y el mar en la mañana como una presunción del espíritu."
(*)

-
Se encuentra en posesión -como quien dice- de una nueva panorámica del mundo; lo que significa, en realidad, es que ha adquirido una conciencia objetiva sin las telarañas de la estrechez; es decir: se es uno más tan solo, uno más, dentro de lo que rodea. Influyendo en derredor, que duda cabe, en la extensión de la rosa de los vientos, al tiempo que le influyen a él las cosas y los seres con los que se roza. Y se ve en comunión con el universo. Se ha sumergido en él. Una zambullida, claro está, en las aguas de la humildad de conocerse. Un empapamiento. Un empequeñecimiento. Un engrandecimiento. Y esa humildad del conocer, del conocerse, le da un poder desconocido. Otro poder, pero distinto. El que antes tenía era uno artificial. Soberbio. Ignorante. Propio de reyes. Reflejo de reyes. Violento. Nocturno. Tenebroso.
Eso quedó atrás. Afortunadamente. Desapareció. Se fue como el humo. Para siempre. Ahora se pregunta continuamente por cada incomprensión que le sale al paso. Junto al camino que recorre con el Extranjero. Interrogaciones que le brotan sin el angustioso desasosiego del desconocimiento, sin el pertubador azoramiento originado por el qué dirán si le notan ignorante, sino con la ventana abierta de par en par a las nuevas alegrías del conocimiento, con el objetivo espontáneo -que no es objetivo porque no ha nacido de cálculo premeditado- de derramarlas por doquier, sin exigir impuestos por la siembra, sin pedir nada a cambio por tal derroche de semillas esparcidas. Enriqueciéndose, glorificándose... por ese despìlfarro, por no atesorar, ansiosamente, como un avaro, entre su carne, lo que de por si fluye sin impedimentos de propiedad, por consiguiente sin agarrarse al concepto de 'tuyo', 'mío' o 'vuestro'. Eso que reina en su espíritu es el 'nosotros', el 'todos nosotros'. Es el hombre singular transformado en colectividad, en concierto.
-
Y Saint John Perse, prosigue poema:
-
-"¡Tú cantabas, poder, en nuestras rutas nocturnas!... En los idus puros de la mañana, ¿qué sabemos del sueño, nuestra herencia?
¡Durante un año entre vosotros! ¡Dueño del grano, dueño de la sal, y la cosa pública sobre justas balanzas!
No llamareá a las gentes de otra orilla. No trazaré
grandes distritos de ciudades sobre las laderas con el azucar de los corales. Mas mi designio es vivir con vosotros.
¡En el umbral de las tiendas toda gloria! ¡Mi fuerza entre vosotros! Y la idea pura como una sal celebra sus audiencias en medio de la luz."
(*)

__________
(*) Anábasis en el libro Poemas (Anábasis. Exilio. Crónica. Canto para un equinocio.). Autor: Saint-John Perse; editorial Lumen, Barcelona, primera edición de 1988; edición bilingüe; traducción y prólogo: Enrique Moreno Castillo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Leopold Sedar Senghor: A Nueva York (*)

Leopold Sedar Senghor: A Nueva York (*)

I)

¡Nueva York! Al comienzo me confundió tu belleza, tus muchachas doradas de largas piernas.
Tan tímido, al principio, ante tus ojos metálicos, tu sonrisa helada. Tan tímido. Y la angustia en lo hondo de las calles bordeadas de rascacielos.
Alzando los ojos ciegos hacie el eclipse del sol.
Sulfurosa, tu luz, y pálidas, las torres con cabezas que brillan al cielo.
Los rascacielos que retan las tormentas con músculos de acero y piel de cristal.
Pero dos semanas, en los desnudos senderos de Manhattan, al final de la tercera semana, la fiebre se apodera de uno, con la garra de un leopardo
Dos semanas sin ríos ni campos, con todos los pájaros del aire
cayendo de pronto y muriendo sobre las cenizas altas de los techos chatos.
Ninguna sonrisa de niño florece, su mano fresca en mi mano.
No hay pechos de madres, solo piernas de nailon. Piernas y pechos sin sudor ni olor.
No hay palabras tiernas porque no hay labios, solo corazones artificiales que cobran caro, y al contado.
Y no hay libros donde leer la sabiduría. La paleta del pintor florece en cristales de coral.
Noches desveladas por el insomnio, ¡oh noches de Manhattan! Agitadas por luces parpadeantes, en tanto que los pitidos de los motores aullan horas vacías
Y mientras tanto las aguas tenebrosas arrastran amores desinfectados, como ríos desbordando cadáveres de niños.

_____
II)


Ha entrado el tiempo de los signos y de las cuentas ¡Nueva York! Ha venido la época del maná y del hisopo.
Debes oír los trombones de Dios, tu corazón deberá palpitar al ritmo de la sangre, de tu sangre.
La vi en Harlem, zumbando de ruido, con soberbios colores y embriagantes olores
Era la hora del té en la morada del vendedor de productos farmacéuticos.
Vi los preparativos del festival de la noche, para escapar al día.
Anuncio que la noche es más verdadera que el día.
Era la hora pura en la que Dios hace brotar la vida que va más allá de la memoria
Todos los elementos heterogéneos resplandecen como soles.
¡Harlem! ¡Harlem! ¡Entonces vi Harlem! Una convulsión verde de maíz se levanta del asfalto, enriquecido por los pies desnudos de los bailarines
Bajas olas de seda y pechos como hojas de cuchillo, ballets de nenúfares y fabulosas máscaras
A los pies de los caballos de la policía ruedan los frutos del amor de las casas bajas.
Y vi a lo largo de las trochas arroyos de blanco fluir, arroyos de leche negra en la neblina azul de los habanos.
Y vi en el cielo de la atardecida níveas flores de algodón y alas de serafines y plumas de hechiceros.
Escucha, ¡Nueva York!, oye tu voz varonil de bronce vibrando en los oboes, la angustia suprimida por las lágrimas que caen en grandes coágulos de sangre
Escucha el lejano latido de tu corazón nocturno, ritmo y sangre del tam-tam, tam-tam sangre y tam-tam

_____
III)


¡Nueva York! Yo te digo: ¡Nueva York! Deja que la sangre negra fluya por tu sangre
Para que refriegue el moho de tus juntas de acero, como un aceite de vida
Para que dé a tus puentes la curvatura de las caderas, y la flexibilidad de las enredaderas.
Ahora regresan los tiempos de antaño, la unidad recobrada, la reconciliación del León, el Toro y el Árbol
Los pensamientos unidos a la acción, el oído al corazón, el signo al significado.
Allí están vuestros ríos murmurando, con olorosos cocodrilos y manatíes de ojos fascinantes. Y no es menester inventar las Sirenas.
Sino que basta solo con abrir los ojos al arcoirisado abril
Y los oídos, principalmente los oídos, a Dios, que creó el firmamento y la tierra en seis días de la risa de un saxofón
Y en el séptimo día durmió el profundo silencio del negro.

Leopold Sedar Senghor


__________
(*) Ulli Beier, 'In Search of an African Personality', The Twentieth Century, Volumen CLXV, número 986, abril de 1959, páginas 348/349.

viernes, 30 de octubre de 2009

Xavier Ortiz Y.: Poetas

Xavier Ortiz Y: Poetas

Y hablábamos de los poetas
de los poetas indios
de los poetas mestizos
de los héroes poetas.
De Netzahualtcoyolt
--------------------(Señor de Texcoco)
De Tihuantisuyo
-------------------(hijo de Chimpu Ocllo)
de Darío
de Leonel
el que jugaba a las tabas
y llegaba a su casa con las tortillas frías
y que gritó su último poema
frente al cementerio oriental a los que le disparaban
cuando apenas tenía veintiún años
y después nosotros lo aprendimos
para decirlo en Zacateras, Los Llanos
en Guanito
----------en toda la frontera
para gritarlo:
----------- '¡Que se rinda tu madre!'

-

Taller de Poesía de Estelí


*


Poesía Libre. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) Años IV. Número 10, enero de 1984.

Responsable: Julio Valle-Castillo

Consejo Editorial:

Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)

lunes, 21 de septiembre de 2009

Poesía de África: Congo

Poesía de África: Congo

*

Canto fúnebre


Oh gran Nzambi, lo que tú haces es bueno,
pero tú nos has dado una gran tristeza con la muerte.
Tú debías haber hecho que no muriéramos.
Oh Nzambi, tenemos una gran tristeza.

*
 
(Tomado de 'Poesía Libre', número 14; revista de poesía; Ministerio de Cultura, Managua-Nicaragua; año V; marzo de 1985)

lunes, 3 de agosto de 2009

Artenavas 09: 'Sueños del ser' de Ignacio Llamas

Artenavas 09: 'Sueños del ser' de Ignacio Llamas

Artenavas divide las obras expuestas en tres locales: Los Toriles, Covento de Santo Domingo y San Pablo y el Espacio Cultural Caja de Avila.
En Los Toriles expone su obra Ignacio Llamas titulada 'Sueños del ser' (2007) con materiales bien sencillos como son la madera y la luz. 47 x 90 x 90 cm.
En la oscuridad más absoluta solo encuentras 4 o 5 focos de luz.

*

Están ahí y ellas están alli.
Estás ahí, si, en la oscuridad.
Y ellas allí como una esperanza.
Tu está ahí en la angustia del no ser.
Y ellas allí en la alegre negación de la nada.
Caminas a tientas, indeciso, en pos de los cuadrados iluminados.
Te acercas a uno con temor y miras dentro.
No hay nadie.
Es el vacío.
Iluminado.
La nada radiante.
La esperanza truncada.
Te derrumbas.
*
Es un momento de decepción. Un solo instante.
Te tocas. Sigues siendo. Respiras.
En la negrura de la noche.
Te izas.
Sigues estando ahí y otras allí.
Avanzas más decidido hacia otra luz.
Quizás allí lo que buscas te sonría.
Y te asomas con renovada ilusión.
La luz te ciega.
Ilumina una estancia deshabitada.
Luminosa nadería.
Desengaño.
Te hundes de nuevo en la soledad.
*
Te tambaleas por un momento.
Un solo instante.
Otra luz te invita hacia su centro.
No lo piensas dos veces.
Avanzas más seguro.
No tienes nada que perder.
Solo la oscuridad que te rodea.
Tus ojos se abren de nuevo.
A la luz. Otra luz.
Donde compruebas que la soleda persiste aun.
Un renovado no ser
iluminado
te tumba en el negro callejón.
*
Por un momento.
Un solo instante.
Pues continúas estando ahí y ella luce allí.
De repente recuerdas, como en un fogonazo,
la escalera que subía.
Lo intuyes: es una invitación
a hallar la entrada
de la casa y poseerla.
Tu sueño de mileurista.
El gozo te derrama de alegría.
Y te afanas por encontrar las llaves.
¡Ah! ¡Ahí están! Alargas la mano
y... te despiertas.


*

Fdo: José Mª Amigo Zamorano

jueves, 23 de julio de 2009

Juan Urbina Osegueda: La vende-frutas

Juan Urbina Osegueda: La vende-frutas


Cargando una bandeja
llena
de naranjas, guayabas, maracuyá
en la cabeza o en la cintura.
La he visto
en el parque 16 de Julio
en la calle
en la fábrica de puros.
No sé su nombre pero la veo
siempre por la mañana la veo.
Sus guindajes de colochos
se mueven sobre sus hombros.
Morena
persistiré en tu gracia.
Tus ojos grandes y negros se me grabaron
y te veo siempre
aunque no estés delante de mi.

*
Taller de Poesía de Estelí

Revista 'Poesía libre'. Ministerio de Cultura (Managua, Nicaragua) Año IV, número 10, enero de 1984

martes, 24 de marzo de 2009

Omar Khayyam: Rubayat (Versión de Franz Toussaint) -y F: Fin-

Rubayat de Omar Khayyam
Versión francesa de Franz Toussaint(1)
Traducción de Celia de Diego(2)
Buenos Aires 1936

*

(Y hoja sexta. Final)

*

El viento del sur ha marchitado la rosa que el ruiseñor ensalzó en sus cantos. ¿Debemos llorar sobre ella o sobre nosotros? Cuando la Muerte haya ajado nuestras mejillas, otras rosas se abrirán.

*

Muy quedo la arcilla decía al alfarero que la amasaba: 'Considera que he sido como tú... ¡No me maltrates!

*

Si has injertado sobre tu corazón la rosa del Amor, tu vida no ha sido inútil, o si has tratado de oir la voz de Dios, o más aún si has elevado tu copa sonriendo con placer.

*

Tenía sueño. La Sabiduría me dijo: 'Las rosas de la dicha no perfuman jamás el sueño: ¡En vez de abandonarte a ese hermano de la Muerte, bebe vino! Tienes la eternidad para dormir.'


*

Compenétrate bien de esto: un día tu alma caerá de tu cuerpo y serás empujado a través del velo que flota entre el universo y lo incognoscible. ¡Mientras tanto, sé dichoso! No sabes de dónde vienes. No sabes a dónde vas.

*

Todos saben que jamás he murmurado una plegaria. Sabrán también que jamás he tratado de disimular mis defectos. Ignoro si existe una Justicia y una Misericordia... Sin embargo tengo confianza, pues he sido siempre sincero.

*

Haz de manera que tu prójimo no tenga que sufrir por tu virtud. No te abandones jamás a la cólera. Si deseas encaminarte hacia la paz definitiva, sonríe al Destino que te castiga y no castigues a nadie.

*

Los sabios y los virtuosos más ilustres han caminado en tinieblas de la ignorancia. No obstante, fueron antorchas de su época. ¿Qué han hecho? Han pronunciado algunas frases confusas y se han dormido.

*

Ese narciso que tiembla al borde del arroyuelo saca, tal vez, sus raíces de los labios transfigurados de una mujer. ¡Que tus pasos rocen suavemente el césped! Piensa que ha germinado en la ceniza de hermosos rostros que tenían el esplendor de los tulipanes rojos...

*

¡Bebedor, cántaro inmenso, ignoro quién te ha modelado! Sé solamente que eres capaz de mantener tres medidas de vino, y que la Muerte te quebrará algún día. Entonces me preguntaré con mayor ahinco por qué has sido creado, por qué has sido dichoso y por qué no eres más que polvo.

*

( FINAL )


__________
(1) Sobre este escritor hay suficiente información en la red

(2) Hemos encontrado en Internet (en información sobre el Gobierno de San Luis (Argentina) esta nota que suponemos se refiere a la misma Celia de Diego. Si no es ella que nos perdonen.

La nota dice así:

"A principios del siglo XX en la finca se establece la escritora Celia de Diego (1895-1994), dedicando su vida a escribir en los géneros de novela, cuentos, teatro y crítica literaria.
En 1935 escribe y publica su primera novela “Gramilla Serrana”, cuya acción transcurre en la localidad de Cortaderas."

lunes, 23 de marzo de 2009

Omar Khayyam: Rubayat (Versión de Franz Toussaint) -E-

Rubayat de Omar Khayyam
Versión francesa de Franz Toussaint(1)
Traducción de Celia de Diego(2)
Buenos Aires 1936

*

No puedo percibir el Cielo. ¡Tengo demasiadas lágrimas en los ojos! Las ascuas del Infierno solo son una ínfima chispa si las comparo con las llamas que me devoran. El Paraíso, para mi, es un instante de paz.
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Cuando oigo disertar sobre los goces reservados a los Elegidos, me conformo con decir: 'solo tengo confianza en el vino. ¡En el dinero contante y no en promesas! El ruido de los tambores solo agrada a distancia...'
*
Bebe vino, ya que dormirás largamente bajo la tierra, sin amigos, sin mujer. Te confío un secreto: los tulipanes marchitos no vuelven a florecer.
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La amapola extrae su púrpura de un emperador enterrado. La violeta nace del lunar que embellecía el rostro de un adolescente.
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Ya no me interesa nada. ¡Levántate y escánciame vino! Esta tarde tu boca es la rosa mas bella del Universo... ¡Vino! ¡Que sea rojo como tus mejillas y que mis remordimientos sean ligeros como tus rizos!
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Los retóricos y los sabios han muerto sin haberse puesto de acuerdo sobre el ser y el no ser. Ignorantes, hermanos míos, continuemos saboreando el zumo de la viña, y dejemos a esos grandes regalarse con las uvas secas.
*
Sabes que nada puedes contra el Destino. ¿Por qué, entonces, la incertidumbre del mañana te causa ansiedad? Si eres juicioso aprovecha del momento actual. ¿El porvenir? ¿Qué puede traerte?

*
(hoja quinta)
*

(1) Sobre este escritor hay suficiente información en la red
(2) Hemos encontrado en Internet (en información sobre el Gobierno de San Luis (Argentina) esta nota que suponemos se refiere a la misma Celia de Diego. Si no es ella que nos perdonen.
La nota dice así: "A principios del siglo XX en la finca se establece la escritora Celia de Diego (1895-1994), dedicando su vida a escribir en los géneros de novela, cuentos, teatro y crítica literaria.
En 1935 escribe y publica su primera novela “Gramilla Serrana”, cuya acción transcurre en la localidad de Cortaderas."



continuará...