lunes, 18 de junio de 2012

Estado de Israel, gendarme del poderoso



Solemos designar sionistas a los gobernantes de Israel. Lo son. Si, pero con ello queremos dejar un rayo de esperanza a nuestro pensamiento prendido en que, algún día, su influencia sobre la población judía, que vive en esa tierra, deje paso a una ideología y una política proclives a la solidaridad entre los pueblos. Pero, hoy por hoy, la inmensa mayoría se ha acomodado a vivir en un terreno donde habitaban palestinos. Están asentados por tanto sobre la expoliación, sobre el robo y no se puede pedir que su visión se libre de esa mala conciencia, de esa realidad que el sionismo les ha creado. Decía, hace nada, sobre Israel, el profesor norteamericano James Petras: 'Es un estado y un pueblo criminal, debemos decirlo con toda seriedad. Pequeños grupos judíos sí han protestado, pero son una minoría infinita'.

Ahora el mundo entero se ha conmocionado, se ha estremecido, con el asesinato de no se sabe cuántos pacifistas que se hallaban navegando en la flotilla denominada 'Flota de la LIbertad' rumbo a Gaza con la intención de llevarles ayuda humanitaria. Si, a todo bien nacido esta matanza le ha impactado.

Eso no se puede negar, pero lo más grave, siendo de por si ya grave estos asesinatos de personas indefensas, es la quietud o aquiescencia del movimiento judío ante este crimen; lo es porque da pie, apoyándose en este consentimiento con el crimen de todo un país, a las fuerzas más reaccionarias a usar, luego, en cualquier ocasión que se les brinde, del espantajo 'judío' para llevar a cabo los más execrables crímenes contra diferentes pueblos del mundo, atizando divisiones, ya sea por motivos religiosos o racistas, encubriendo la dirección general o principal que mueve a las organizaciones poderosas del mundo como son el robo, la apropiación o  el control, de las riquezas del mundo.

Y es que un pueblo, el de Israel, apartado de la influencia del sionismo, caminando por la senda de la fraternidad entre los pueblos, daría al traste con esos planes del capital imperialista de arramplar con las riquezas del entorno; planes donde el estado sionista de Israel ocupa un lugar de primerísima importancia como gendarme, con su aparato descomunal de propaganda, sus servicios secretos, su ejército armado hasta los dientes y  con arsenal nuclear... que tiene atemorizados a los paises árabes que le rodean.

Ojalá este hecho denigrante ayude a abrir numerosas conciencias dentro de Israel y del mundo judío. Ojalá. Aunque la transformación de las conciencias en una comunión colectiva como fraternidad universal de trabajadores tardará tiempo.

No cabe duda que el sionismo no se irá de la noche a la mañana. Mientras tanto hay que seguir denunciando este estado criminal que además está en todos los lugares del mundo, allí donde movimientos populares tratan de abrir una senda de progreso y esperanza, como asesor o participante de gobiernos reaccionarios, reprimiendo a los pueblos. No en vano es el ariete del llamado 'lobbi judío' que no es otro que el capital imperialista.

Iswe Letu: La Barbuda de Las Navas


Las calles tienen rostro, cara, faz... A veces jeta cejijunta. Muy diversas. Y nombres.
Los hombres, las personas, los individuos, de forma similar, también se diferencian por las formas de su cara; que unas veces son luminosas, risueñas... otras serias, y hasta siniestras. Hay numerísimas. Casi tantas como humanos han sido paridos por sus madres. Tienen sus nombres. Se nos hacen familiares a lo largo de la vida. Convivimos con ellos. Destacan, o los hacemos destacar, por algunas características. Resaltan, o resaltamos, por su valentía, por ejemplo; o por su mezquindad; o por su cobardía; o por su chulería... Los hay que llegan a ser líderes de la comunidad y se comportan como tal dando el callo, arrimando el hombro, en cualquier ocasión que se presente; escuchando, pensando y decidiendo sobre asuntos que traen el bien de las gentes. Se ganan, día a día, el cariño de sus conciudadanos. También los hay que solo son pura fachada y que luego de encumbrados se vuelven prepotentes. Y más. A esos los detestamos.
Pero hay otras personas, individuos, seres humanos, que en su apariencia no sobresalen, no destacan; pasan a nuestro lado y no nos damos cuenta de su andadura; son como esos animales que se hacen tan parecidos al entorno que pasan desapercibidos. Andan entre la colectividad sin ser notados. Pero la experiencia nos enseña que las apariencias engañan. Si por un casual nos acercamos a ellos, conversamos, los tratamos, descubrimos un verdadero tesoro, una gran riqueza interior pues saben escuchar, son amables, cariñosos, sinceros... Y lo trasmiten a su círculo. Del que a su vez se enriquecen. Viven en armonía con todos formando una piña. Su estatura se agiganta con el trato continuado. Pero no sobresalen. Ni quieren.
Es así la vida de multifacética.
Con las calles pasa algo de modo similar. Las hay que destacan enseguida por su hermosura, su claridad, su amplitud, su vegetación. Otras porque son inhóspitas, oscuras, tenebrosas y hasta siniestras.
En cambio las hay que no muestran nada en un primer momentos. Hemos pasado al lado y ni nos hemos dado cuenta de que estaban ahí. De modo que muchos ni las conocen.
Paseando por calles y callejas de Las Navas del Marqués un día nos metimos por una calle, 'La Barbuda'. Así se rotulaba la calle. Veníamos de otra bautizada como 'Cal y Canto' que no hacía honor ni a la cal ni al canto. Quizás algo a la cal. Es una calle de la parte con más apariencia de pueblo. Las Navas, en estas calles, muestra su origen campesino. Y hasta histórico. Así: calle el RomanoHuertas...; casas de un solo piso, poyos arrimados a la pared de las casas, hierbas en las aceras, algunos tiestos, casas derrumbadas y la calzada con el piso agrietado, cuarteado a tramos...
En fin, poco que ver con esta 'Barbuda' que se abre ante nosotros con más amplitud en su calzada.
Al poco de transitar por ella notamos un no sé qué nos hace pararnos. Y de pronto caemos en la cuenta: su silencio. Eso es: el silencio nos acoge, nos saluda. Se inclina ante nosotros. Proseguimos, dándonos cuenta que no tiene poyos. Los edificios no son casas con jardines delante. Tampoco son muy altos. Pero, como venimos de un barrio de casas bajas, notamos la altura, que se nos echa encima, mas sin aplastarnos. Acogedora. Los ¿saledizos? -¿se dice así?- son como si los vecinos quisieran salir a reverenciar al visitante.
Poco antes de una curva, a la derecha, hay una casa en ruinas donde estan apiladas unas piedras parecidas a poyos. Estarían mejor junto a las casas.
Pasada la curva, esa impresión de acogida se incrementa justo junto a la parte de atrás del mercadillo. Porque esta calle tiene la ventada, añadida al silencio, de tener un edificio, de granito para más señas, que es mercado semanal. Y a esa altura el silencio se rompe una vez a la semana acogiendo el bullicio de vendedores y compradores.
Enfrente de las traseras de la lonja mercantil dos o tres casas tienen un colorido que sobresale; sobresaliendo doblemente por el colorido y por las verjas de balcones y ventanas.
Luego, la 'Barbuda' enprende la subida hacia la 'Plaza de las Tres Cruces'; plaza donde nuestro amigo Arcones hizo tres esculturas en las que la cruz está en el puño de la mano. Nos explicó que en muchos pueblos de Castilla hay tres cruces y marcan la entrada al pueblo. Muchas de estas cruces son célticas. Cruces de este tipo son enseña de grupos nazis. Nuestro amigo el escultor no lo es. Simplemente procuró investigar antes de crear las esculturas.
Decíamos que la calle emprende una subida para lo cual no se le olvida de jalonar la empinada cuesta con poyos. Las casas pierden altura. Casas blancas orientadas al sol, al sur, con árboles en las aceras. Un encanto.
La calle de la Barbuda aunque en esta parte tenga árboles en el resto no. La haría aun más acogedora con árboles. Otra virtud es que las aceras no están hechas para borrachos. Es tan irregular el piso de algunas de ellas, en tramos concretos, que, en noches de ebriedad, los borrachines o borrachinas, pueden dar con sus elucubraciones mentales en el suelo y llenar de estrellas, al estrellarse, el coco del  (o de la) tambaleante pasajero/a. E írsele la mamada, en un instante, con las celestes luminosidades. Malo para ellos al llenársele el cerebro, como se les llena, con la clara realidad de una crisis, ccon su cortejo de paro y de necesidades elementales, donde no caben nebulosas celestiales.
Y para los ancianos, por tanto, tampoco están hechas estos tramos de aceras.
La cuesta sube, si. La calle, no. Se le atraviesa 'Las Tres Cruces'. Es curioso cómo una simple travesía haya robado a la Barbuda su nombre haciéndola fenecer. Pero es así. ¡Ay, amiga Barbuda, con la iglesia has topado como Sancho Panza y Don Quijote!
Pero además, ya sabes, lo dice el refrán: contra la Iglesia y la Inquisición, chitón.
Nosotros torcemos a la derecha.
¿Para qué seguir más si no hay poyos en la calle de Las Tres Cruces?
Antes de desembocar en la Plaza del Cristo de Gracia, o de la Salud o..., a la derecha, hay una calle de corto recorrido, calle del Almendro.
Solo los pájaros cantan con nostalgia la desaparición de estos árboles.
Al parecer.
¡Ah, los almedros!
Murieron.
Como la Barbuda.

Iswe Letu: Zamora: muertos y mas muertos


Tu, viajero, persona de tu tiempo, turista o curioso, si por casualidad pasas alguna vez por Zamora, después de visitar los lugares reseñados en las guías del ocio, lugares que son numerosos y dignos de ver, acuérdate por un instante de las victimas del franquismo. Allí, en esa tierra que no fue frente de guerra -guerra que sufrieron los españoles de 1936 al 1939- asesinaron a muchísimos republicanos.
La crueldad llegó a tales estremos que, por ejemplo, mataron a la esposa del gran escritor Ramón J. Sender por ser quien era su esposo.
Este 9 de julio, si, este de 2009 se recordó en Villalpando, un pueblo de esta provincia zamorana, a los 26 asesinados. Dio una conferencia el historiador Junco. Abogó, a estas alturas de la historia, por la reconciliación. Palabra muy bonita que no sabemos si entenderían los oyentes de Villalpando. O si le cabía en sus cabezas. Allí, en la tierra zamorana, asesinaron al maestro comunista Amado Hernández Pascual, al que, con otros, llevaron en un camión prisioneros y de los que nunca más se supo. Era la bondad suprema, generoso, desprendido, cordial, amable y una promesa de las artes y de las letras cortada en agraz, natural de Argujillo, otro pueblo zamorano del partido judicial de Fuentesaucco. Presumiblemente no hablaría de este maestroMaría Antonia Iglesias en su libro sobre maestros asesinados. Y en Argujillo estuvo escondido bajo tierra Pepe Cancio. Como un topo. Resistiendo. ¡Con dos cojones!
De ese mismo partido judicial es el municipio de El Piñero donde asesinaron a diez. Era la matemática fascista: 10 x 1.
Pero si, tu, viajero, hombre o mujer de tu tiempo, te paras un momento a recordar a estas víctimas del franquismo, te recomendamos pases por Moraleja del Vino, población que está a escasos minutos de Zamora capital. Término municipal de tierras llanas donde el sol pega de lo lindo en verano, pero que se puede mitigar con un baso de buen vino. Aun quedan buenas bodegas.
Y si por un casual te pones a hablar con algún vecino de la represión nazi-fascista y mencionas, por ejemplo, el Holocausto perpetrado en Alemania es muy probable que te contesten:
-¿Holocausto?... Holocausto en Moraleja.
Te quedarás sorprendido por la respuesta, pero si ahondas y te das, por ejemplo, con alguien, uno cualquiera, al que le hayan contado algo o él mismo haya pasado miedo o su familia y te quiera revelar lo que sabe, toda tu sorpresa se te disipará. No te hablarán de hornos crematorios, sino de llamadas a altas horas de la noche, de asesinados en las tapias del cementerio, de arrastrados en coche hasta morir desollado, de testiculos cortados metidos en la boca... ¡un rosario de salvajadas fascistas, falangistas o franquistas!.
En los últimos años Moraleja del Vino ha crecido mucho. Le ha pillado de lleno el boom inmobiliario. El atractivo: estar cerca de Zamora capital. Chalés individuales o adosados y hasta casas de varios pìsos han brotado como setas. Con todo, no ha perdido su personalidad original. Si acaso ha sido remozada la plaza con un paseo con árboles que protegen del calor a los jubilados o al viajero que, como tu, te acoges a su sombra.
En la plaza se alzan el Ayuntamiento, el templo de la Iglesia Católica, los bancos, las casas de los ricos y los bares más importantes.
El bar llamado Flamingo tiene un cuadro o tabla con un flamenco que sobresale cual bajorrelieve y una bandera republicana como fondo de pintura ondeando de arriba a abajo. Parece ser que un autor desconocido se la regaló a los dueños.
La iglesia parroquial, católica, apostólica y romana (su edificio) fue construida allá por 1770  y tantos. Es de piedra cuyo color es marrón cerveza a ratos. La corona dos torres de ladrillo de un rojizo añejado por el tiempo, donde han anidado las cigüeñas. Desde allí, desde la pingorota, asoman sus garabatos picudos y machacan el ajo. A las doce, tras las campanadas, se oye el tañido del ágelus. Tal vez en honor y gloria de los caídos por dios y por la patria (muertos del bando vencedor) en la guerra que emprendieran contra el gobierno legítimo de la República. Efectivamente, resalta blanquecina la lista de esos muertos en la fachada de la iglesia de un color marrón cerveza. Una visual demostración de adonde está el amor de esta iglesia: en el bando franquista.
Los 36 asesinados republicanos no aparecen en este templo. Las 36 víctimas del franquismo de Moraleja del Vino están en el recuerdo de las gentes del pueblo. No las ha olvidado. También se las recuerda a la entrada del cementerio, en una placa que las menciona como luchadoras por la democracia y la libertad.
Y si tu, desconocido viajero, ya que estás ahí, sentado en el poyo de la casa que mira frente a la fachada de la iglesia color cerveza y donde resalta el marmol gris blancuzco de la plaza en memoria de los vencedores muertos, te acercas a una calle que está en las traseras de la iglesia, la calle Flores, una calleja por donde apenas cabe a pasar un coche, podrás hablar con Doña Agustina Alonso González, quien ha vivido con el recuerdo de dos seres queridos asesinados: su novio y su hermano. Bueno, ya no podrás hablar con ella porque acaba de morir. Mas su historia te la puede contar cualquiera.
Posiblemente viajero te vayas de Moraleja del Vino con una impresión vivísima de la represión franquista, de la actitud de la iglesia católica, de la tremenda injusticia de no haber hecho un homenaje desde el estado a esas víctimas y por tanto te sonará a hueco la palabra reconciliación. En cambio crees haber entendido eso de:
-¿Holocausto?... Holocausto en Moraleja.
Si, lo habrás entendido. Mas te puedo decir que como a todo hay quien gane, pues en otro pueblo, también cercano a ZamoraEl Perdigón, que tiene por cierto las bodegas más profundas que jamás hayas visto y buen vino, claro, si preguntas por este mismo tema, puede que te respondan:
-Afortunadamente, mi familia fue una de las pocas a quien no asesinaron a nadie, pero...

El 27 de septiembre del 75 en el recuerdo




En Hoyo de Manzanares (Madrid), los militantes del PCE (m-l) y del FRAP: Xosé Humberto Baena, José Luís Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz. En Cerdanyola del Vallès (Barcelona), el militante de ETA: Juan Paredes "Txiki". Y en el Penal de Villalón (Burgos), el también militante de ETA: Ángel Otaegui.

Como se ve, tres de ellos eran del FRAP. Organización que tuvo pocos años de vida. Pero intensa. Por lo que su ejemplo ha permanecido. Y hoy es el día que numerosos jóvenes, de entre los más avanzados, aunque pocos aún, se sienten atraidos por su estela revolucionaria.

El FRAP cuyas siglas responden a Frente Revolucionario Antifascista y Patriota fue un intento de unir a las fuerzas verdaderamente antifranquistas en pos de una república popular y federativa. Un frente unido sin concesiones al franquismo. Por eso, los que llevaban haciendole la cama a esta monarquía, heredera del franquismo, PCE, PSOE y varios franquistas variopintos, no podían consentir que la ruptura democrática que proponía el FRAP prosperase. Odiaban su política porque les estropeaba sus largas y laboriosas maniobras antipopulares. Esta animadversión, este odio, se puede constatar en dos hechos, ciertos: el títular de la revista muy leída, entonces, 'Cambio 16' que rezaba, '¡Guerra al FRAP!' y que los órganos dirigentes del PCE dieron órdenes a sus abogados militantes para que no defendieran, ante los tribunales franquistas, a los detenidos del FRAP. Esto ha quedado ya en los anales de la infamia para brillo y honra de, por ejemplo, Carrillo (Santiago Carrillo Solares) y sus seguidores.

Pero ante las condenas a muerte de estos 5 héroes los revolucionarios y pueblos del mundo, y de dentro de España, respondieron con numerosas protestas.

Recordamos aquella noche, víspera de los asesinatos del 27 de septiembre, como el pueblo portugués se solidarizó y en Lisboa se acercaron manifestantes a la embajada franquista y la asaltaron indignados con la dictadura del felón del Pardo. Poco después llegó la policía portuguesa y el mundo entero se sorprendió gratamente (los asaltadores más) cuando los policías se quedaron con los brazos cruzados sin intervenir. Mandaba esas tropas Otelo Saraiva del Carvalo que, luego, el poder capitalista lo premiaría encarcelándolo por sus simpatías hacia los revolucionarios.

Otelo, un jefe de la Revolución de los Claveles, y su pueblo, quedarán prendidos en la memoria del pueblo español. Nunca olvidaremos la solidaridad y fraternidad del pueblo hermano de Portugal. Y acordándonos de esa revolución, de sus otelos y de los 5 asesinados el 27 de septiembre de 1975 cantaremos el 'Grandola vila morena' sin olvidarnos de su cantante José Afonso:

'Grandola, vila morena / terra da fraternidade / povo e quem mais ordena / dentro de ti o cidade. /Dentro de ti o cidade / povo e quem mais ordena / terra da fraternidade / Grandola, vila morena. / Em cada esquina un amigo em cada rosto igualdade / Grandola, vila morena / terra da fraternidade.

Grandola, vila morena / em cada rosto igualdade / povo e quem mais ordena dentro de ti o cidade. / A sombra duma azinheira / que ja nao sabia a idade juei ter por companheira / Grandola, vila morena / Grandola a tua vontade juei ter por companheira / a sombra duma azinheira / que ja nao sabia a idade'.

El 27 de septiembre se cumplen 34 años de los últimos asesinatos del franquismo. Fue de madrugada. Ante pelotones de ejecución compuestos por guardias civiles y policías voluntarios murieron asesinados 5 jóvenes militantes antifascistas

Emmanuel Dongala o Dongola y Cyprian Ekwensi


Ya sabemos que la realidad es cambiante. Así, lo que en un tiempo fue vanguardia del progreso y de la civilización mundiales, antaño, allende el tiempo, allende los tiempos, más tarde la encontramos en la Historia como el culo, valga la palabra, del mundo mundial.

De África sabemos que fue, antaño, allende el tiempo, allende los tiempos cuna de la Humanidad. Mas luego, por muy diversas causas, como la trata de esclavos, por ejemplo, ha venido a resultar emporio de hambrunas, cobijo de desplazamientos, hogar de exiliados, terreno de emigraciones, huidos en masa, dictaduras militares, matanzas, guerras étnicas y otras desgracias.

Para entender a nuestra madre África nos metimos, hace años, en historias, poesías, novelas, ensayos...

De entre la literatura que llegó hasta nuestras manos destacamos aquí, hoy, dos novelas: a) El Fuego de los orígenes de Emmanuel Dongala o Dongola; y Jagua Nana de Cyprian Ekwensi. Congolés y nigeriano. Respectivamente.

De hechuras muy distintas, ambas nos pueden acercar, mínimamente, aunque solo sea, a esa realidad, que se define como cambiante, de África negra.

El escritor congolés, Emmanuel Dongala, ha querido dejarnos toda la marcha de la Historia, de la Historia de África, desde la irrupción del colonialismo hasta nuestros día, en un relato casi épico cuyo personaje es Mankunku, nacido en una aldea, personaje que se va agrandando con el paso de los invasores.

En realidad es el despuntar o despertar de todo un pueblo africano que con las armas proporcionadas por la civilización blanca unidas a las que ya poseía la cultura autóctona camina hacia la independencia.

La otra novela es un relato urbano. De Lagos. Capital de Nigeria. Narra la vida de Jagua Nana: una prostituta, una ramera, una puta. Y nos muestra un local nocturno: El Tropicana. Junto a esta dama están chulos, vividores. Jóvenes ambiciosos, otras zorras, políticos corruptos... Y barrios miserables y barrios elegantes de la gran ciudad que es Lagos.

También, por qué no, el comercio, el África tradicional, tribal, agrícola. Sus jefes o caciques.

Pero sobre todo es la urbe la que sobresale. El lugar donde hoy se debate el futuro de África. Sin lugar a dudas.

Con estas dos obras podemos darnos cuenta de la inmensidad de un continente. De sus problemas, de sus conflictos.

Pero no debemos quedarnos ahí, en eso solo. Porque esas obras fueron escritas ya hace años. Y, como decíamos al principio, la realidad, la vida, cambia. Es muy probable que la sociedad haya cambiado lo mismo que la mentalidad de sus habitantes. El paso de los tiempos, de la Historia, enfrenta al hombre con nuevos retos. Y los africanos no son inmunes a esa variación del entorno.

Precioso libro de Marcos Ana y otras cosas


Libro: Decidme cómo es un árbol
Autor: Marcos Ana
Editorial: Umbriel Editores - TABLA RASA
Copyright: 2007 Fernado Macarro 'Marcos Ana'
Depósito legal: B. 15628-2010
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Marcos Ana, pseudónimo de Fernando Macarro en homenaje y recuerdo de sus padres Marcos Ana, es un celebérrimo y mítico poeta comunista que se pasó media vida en la cárcel. Nació en 1920 e ingresó en prisión a primeros de octubre de 1939 y ya no la abandonaría hasta 23 años después. Allí se hizo poeta y sus poesías salían de entre las rejas volando por medio mundo. Fue un símbolo de la España aherrojada por el franquismo. Nosotros, ya un poco maduros, oímos alguna vez hablar de él en nuestra juventud más joven. Si bien no conocíamos su manera de escribir, su estilo. Solo algún que otro poema. Hasta ahora que, unos amigos, nos han dejado este'Decidme como es un árbol' en el que se intercalan cerca de una treintena de sus poemas. 

El título ya nos abre la puerta del libro y el subtítulo 'Memorias de la prisión y la vida' invita a traspasar el umbral. José Saramago, en el prólgo, lo resume atinadamente: 'diganle como es un árbbol porque la cárcel, como un insaciable vampiro, va sorviendo poco a poco los recuerdos del mundo exterior'.

A la entrada, en frontispicio de la obra podemos leer estos 6 versos del poema 'Vida' escrito en la prisión de Burgos en 1960:
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Decidme como es un árbol.
Decidme el canto del río
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar, habladme
del olor ancho del campo,
de las estrellas, del aire.
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Los hemos copiado para que se vea la claridad, sencillez y transparecia con que transmite la honda emoción de sus sentimientos. Y con esas cualidades literarias está compuesta toda la obra. Un relato de su vida carcelaria de prisión en prisión y de su transitar por la libertad siempre con la prisión metida en lo hondo: la angustia, por ejemplo, de los que esperan la lista en la que aparezca su nombre para ser asesinado; y su propia incertidumbre de si al día siguiente verá la luz del día o la negra boca de los fusiles preparados para matarlo. Estuvo varias veces condenado a muerte. Se salvó... de milagro.

Y un milagro es que, siendo tan joven e hijo de jornaleros, haya florecido entre rejas un joven sin apenas estudios. Un milagro de la naturaleza. Los hay. Sin olvidar, claro está, la organización del Partido Comunista que fue educando con mimo estos tiernos brotes. Regándolos frecuentemente. Sin esa organización, sin ese abono, sin ese humus, la planta se hubiera secado. O se hubiera cerrado el horizonte sin aliento de perspectiva. De una perspectiva abierta a la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Este libro es una joya. Un brillante redondo, liso, que la ideología -y aquí está el pero que nosotros le encontramos- ha dejado sin horizontes. Una joya que acaba en ella misma. Sus rayos, sus destellos, sus irisaciones luminosas no irradian para afuera, sino para adentro. Una alhaja, si. Hermoso poema todo el libro. Pero al que se le han limado las aristas. Y es como un ser que anda sin que en su avance acaricie o hiera, o rasguñe... a nadie. Marcos Ana, sobre una ideología de combate, de lucha de clases, de brega, le ha puesto una capa protectora tan gruesa de tolerancia del enemigo, de respeto con todos, de comprensión hacia los contrincantes, de manasedumbre, de bienandanza, de 'reconciliación nacional'... que ha dado como resultado esta obra magnífica, sencilla, bella... pero que no sirve de arma contra esta monarquía heredada del franquismo que le metió en el tubo, en las mazmorras, 23 años; que no nos sirve para combatir a esta derecha ultra, a esta iglesia cavernícola, a este capital explotador, ni a este imperialismo que invade pueblos y los masacra.

Esta obra es una alhaja, un dije, una sortija, una maravilla literaria que quedará ahí, singular en su rareza, con sus caras y facetas vueltas hacia si, sin encarar el porvenir con el pecho mostrándose con reciedumbre a los vientos y tormentas de la lucha que vendrán. Una alhaja que brilla solitaria como testimonio de un tiempo de lucha, de un morir peleando. 

Crónica del tiempo de un partido comunista heroico, glorioso. 
Que ya no lo es.

Marcos Ana: tu vida contradice ese -para nosotros- unguento ideológico, ese barniz político que has puesto a tu obra. 

Tu hermosa escritura no sirve de barricada a la crisis. 

Pero bienvenida sea esa joya poética literaria: sencilla, clara, transparente. 
Un momento historíco español transformado en testimonio eterno de la lucha proletaria. Eso es tu libro. Nada más ni nada menos.

Libia en su encrucijada



El joven tunecino Mohamed Buazizi se inmoló por dignidad y sus llamas prendieron la pólvora iracunda que venía regándose por los pueblos árabes. Las masas se alzaron y, avanzando contra el poder establecido, fueron derribando dictaduras; primero Túnez, luego Egipto. Ahora están en la cuerda floja los gobernantes de Barheim, Yemen, Marruecos, Argelia...
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Zona toda ella muy sensible a la economía de la llamada Civilización Occidental; es decir: del capital imperialista y neocolonialista. Los gobiernos de estos paises están muy inquietos. Y lo están porque no saben como acabarán todas estas revueltas (que no revoluciones). Al principio estuvieron a la espectativa. Mas luego, al contemplar el avance incontenible de los pueblos, se fueron desmarcando de los regímenes dictatoriales que, antes, les parecían de perlas. Tan perlíferos les resultaban que no escamotearon elogios de estos sátrapas. Sin importarles un bledo lo que hacían contra sus pueblos. Pero ahora se ponen, ¡hipócritas!, los galones de la defensa de los derechos humanos para curarse en salud ante el arrojo, la valentía, el coraje, de esas masas que levantan barricadas a las fuerzas represivas.
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Ante ello, como decimos, se colocan en el ojal la insignia de acérrimos salvaguardas de los derechos humanos y de las libertades en el mundo. Pero al mismo tiempo sus cuarteles generales idean complots con el fin de detener la marcha de los trabajadores hacia su independencia y su libertad. Maquinan continuamente conspiraciones. Y dudan. Dudan, si, y se inquietan, quedando hasta cierto punto paralizados. Lo más sencillo, se dicen, sería meterles miedo. Invadirlos. Hacerles detener su avance por la fuerza de las armas. La iniciativa bélica los detiene, no porque no puedan llevarla a cabo. Ni por escrúpulos morales. No. Son las consecuencias de semejante acción lo que temen, pues después de invadirlos tienen que ocupar el terreno durante algún tiempo. Y comenzarán las escaramuzas, las emboscadas, la guerra de guerrillas, los sabotajes... Está presente el ejemplo de Irak, Afganistán. Y antes la derrota más clamorosa de todas: Vietnam
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Y no solo eso, sino el avispero en el que se enfangan con los diversos intereses que se juegan allí. Y es que, por muy globalizado que esté el mundo, que lo está, aun no todo está controlado y el Magreb se halla entrecruzado de intereses económicos particulares, de cada país occidental con alguno de esos países árabes o de varios, cuando no empresas que actúan por su cuenta.
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Para complicar aun más el tablero árabe están los llamados países emergentes que algo tienen que decir y su voz es cada vez más escuchada: China, Brasil, India y otros. Sin olvidarnos de Rusia, con su potencial económico defendido por un arsenal de armas nucleares.
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De modo que todos caminan con tiento.
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Hace poco se reunió la Comunidad Europea para decidir sobre Libia. ¿Qué hacer? ¿La opción militar que defiende Francia?
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Esa es la cuestión en esa encrucijada. Un vasto desierto, si. Pero lleno de petróleo. Pueden ganar mucho o perderlo casi todo.
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Buques yanquis están, ya, apostados con ganas de hincarle el diente a esas riquezas del subsuelo libio donde hasta ahora apenas tienen acceso. También otros paises, incluido España, tienen en el mar sus artefactos guerreros. Incluso dicen de China que ha traido algún buque de guerra.
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Si el mundo no estuviera tan interrelacionado la invasión de Libia sería una solución para ellos: se apoderarían del petróleo con la disculpa de detener la agresión de los gobernantes libios había su propia población y de paso tendrían a raya a los dos pueblos árabes que hasta ahora se han liberado de su opresión. Pueblos que la flanquean a derecha e izquierda: el tunecino y el egipcio; que están ahondando en sus revueltas y podrían transformarlas en auténticas revoluciones. Si así sucediera llenaría de aliento a los otros pueblos árabes amenazando seriamente sus regímenes dictatoriales en un avance, incontrolable para los imperialistas y neocolonialistas, haciéndoles perder el control que hoy tienen sobre las riquezas de sus tierras. Y eso no. No le conviene al Gran Capital, ni al Estado Sionista de Israel, gendarme de ese capital.
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Veremos como suceden las cosas.
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Nosotros no somos optimistas porque conocemos que los pueblos sin dirección política lo mismo que se levantan, se abajan. No creemos en el espontaneismo. Y sabemos, además,  porque nos lo enseñó Marx (D. Carlos), que el capital rezuma sangre de los pies a la cabeza. Y no le importaría dejar un reguero de sangre con tal de que sus beneficies no disminuyan.
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Y nos podemos confundir. ¡Ojalá!
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Eso si, una cosa no podrán borrar las armas, si inician una agresión bélica, porque nada se va sin dejar huella y el recuerdo, la memoria de  Mohamed Buazizi quedará en la memoria de todos los pueblos del mundo. Las llamas del honor herido que lo consumieron han calentado los espíritus de los que se morían humildemente con ansias de libertad. Permanecerá para siempre con nosotros el joven tunecino.
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Estas revueltas lo certifican.